También merece la pena sentarse y probar su ensalada de tomate y su churrasco. La recompensa (y la garantía) es que está abarrotado, al menos en las comidas de entre semana, cuando lo visitamos, dada su estratégica situación en el área de negocios del barrio de Salamanca. Un tabanco andaluz en pleno barrio de las Letras en el que sentirás la identidad andaluza desde el momento en que cruces la puerta. A esa gota sagrada es a la que Ezequiel Riesgo propone venerar en su bar de la calle Sandoval.
Es un imprescindible en Madrid si buscas un sitio para comer oreja y es un bastión que resiste ante los pokes, los NY rolls y toda índole de modas gastronómicas. Han pasado los años, el precio no ha subido, la calidad se mantiene y el comentario del periodista sería ahora contradictorio. La esquina de Eusebio es la representación canónica de la idea estética de bar. Hay veces en los que la línea que separa a un bar de un restaurante es muy fina. Ese espacio clave para que la sociedad y cultura madrileña converja. El sello de Hevia, ese grandísimo restaurante con solera, tan en línea con los tiempos a pesar de sus más de 50 años, y que a menudo olvidamos en favor de las aperturas de moda, es ya una promesa de que no va a fallar.
Tabanco La Santa
Algún icono tabernario de la ciudad, varias coctelerías, lugares con cerveza artesana (o no), wine bars, barras modernas… Nuestro listado de los 50 (se nos quedan ya muy cortos) mejores bares de Madrid cuenta con representantes para todos los gustos. Para tomarse unas cañas o conocer esa nueva coctelería que te han chivado, ese bar de vinos del que muchos hablan… Rabo de toro, bacalaos al pilpil, croquetas y una enorme terraza.
Casa Brava
- Las fotografías en blanco y negro de Bodegas Alfaro hablan de un Madrid que ya solo queda en las barras, en esas mismas barras que han sobrevivido décadas, modas, rediseños y tendencias.
- El sello de Hevia, ese grandísimo restaurante con solera, tan en línea con los tiempos a pesar de sus más de 50 años, y que a menudo olvidamos en favor de las aperturas de moda, es ya una promesa de que no va a fallar.
- Aunque también se puede cenar, aquí nos ocupa su faceta de bar y es el lugar ideal para pedir unas raciones y tapear con amigxs.
- A esa gota sagrada es a la que Ezequiel Riesgo propone venerar en su bar de la calle Sandoval.
- En su carta destacan los calamares, las albóndigas en salsa o la milanesa.
En La Embajada de Embajadores la cocina nunca cierra, por lo que se puede ir a cualquier hora a disfrutar de uno de sus platos combinados, raciones o bocadillos. La Embajada de Embajadores es uno de esos establecimientos que aun siendo relativamente nuevo tiene la esencia de los bares de toda la vida. Allí jóvenes y adultos se juntan para disfrutar de una caña perfectamente tirada acompañada de un delicioso pincho de tortilla, un bocadillo o una abundante ración.
Barras imprescindibles: nuestros 50 mejores bares de Madrid
La carta cambia cada cierto tiempo, pero los clásicos permanecen. En su interior acogedor, donde destacan la madera y los carteles antiguos, se sirven pinchos y montaditos, bares típicos sarria para alternar entre tapa y vermut a hora del aperitivo. De hecho, es justo por la calidad de su cerveza y la perfección de sus cañas, por lo que se la conoce.
La Dolores es uno de esos bares madrileños tradicionales del barrio de las Letras, que, desde su fundación en 1908 como casa de comidas, ha sido para obligatoria de la ruta de cañas por la zona. Pero justo frente a la puerta del mercado de la calle Tribulete, se encuentra este recoleto bar con poco espacio para mesas, pero una reluciente barra en la que disfrutar de platos con carnes y pescados de primera calidad. Desde su gran barra, situada en el centro del bar, se sacan las deliciosas raciones servidas en bandejas de metal y, por supuesto, refrescantes cañas.
Un local de 300 metros cuadrados entregados al destilado más bebido donde conocedores e iniciados encuentran su lugar. Si se llena, cosa que puede suceder fácilmente, el espacio puede resultar ciertamente ajustado. En este interior llegan a sentarse unas 7 u 8 personas, siendo un total de 9 o 10 las que admite el local si parte de ellos toman su vino de pie. Los amantes del taberneo y lo castizo están de enhorabuena porque, desde hace un mes, tienen una nueva casa de comidas en Madrid a la que acudir recurrentemente. "Es un espacio para mentes inquietas que tengan afinidad por el arte, la música y la coctelería".
Muy seguramente la encontrarás llena de gente pero en La Chispera siempre cabe alguien más. Aunque también cuenta con hamburguesas, montaditos y pinchos de tortilla. Ni la lluvia suele impedir que la terraza de Los Chicos llegue a tener más gente esperando para sentarse que gente sentada.